La Inteligencia Artificial ha irrumpido en el panorama corporativo con una fuerza arrolladora, pero también con una buena dosis de confusión. Bajo el marco del espacio #BancaEmpresa de Caixa Popular y la Cátedra de Empresa y Humanismo (CEiH), la jornada “La IA en las empresas de la Comunitat Valenciana: qué está pasando y cómo aprovecharlo en tu pyme” arrojó luz sobre esta transformación.
Tomás González-Cruz, director de la Cátedra y doctor en Economía y profesor de Dirección de Empresas de la Universitat de València, puso el foco en una reality incómoda pero necesaria: la IA es nueva para todo el mundo y, antes de lanzar a las plantillas a realizar cursos sin una estrategia detrás, es urgente entender primero qué es esta tecnología y cómo la podemos aplicar realmente para generar un nuevo negocio.
Los estados de adopción: ¿Dónde está la empresa valenciana?
El despliegue de la IA en el tejido empresarial no está siendo homogéneo. Las organizaciones transitan actualmente por diferentes etapas: desde la formación inicial y la exploración de casos de uso, hasta la puesta en marcha de pilotos experimentales.
Sin embargo, la radiografía actual muestra una clara dualidad:
- Las pymes escépticas o rezagadas: Muchas pequeñas y medianas empresas operan bajo la premisa de "solo con optimizar procesos ya vamos bien, no hace falta abarcar más". Un enfoque táctico que, aunque eficiente a corto plazo, limita el verdadero potencial transformador de la tecnología.
- El riesgo del "Shadow AI": El peligro silencioso de aquellas organizaciones que empiezan a adoptar herramientas de IA de forma dispersa, a través de iniciativas individuales de los empleados y sin ningún tipo de coordinación central ni gobernanza.
La IA estratégica no debe servir solo para hacer lo mismo más rápido. El verdadero salto competitivo ocurre cuando se utiliza para la personalización, el análisis predictivo y, en última instancia, para la creación de nuevos modelos de negocio.

Las paradojas y preocupaciones del factor humana
La sesión abordó con crudeza los desafíos éticos y de gestión de personas que quitan el sueño a los comités de dirección. Actualmente, la empresa española se debate entre la dificultad extrema para encontrar perfiles capacitados externamente y la urgencia de activar programas de formación y promoción interna.
Además, el factor antropológico deja una paradoja muy clara en los liderazgos actuales:
- La pérdida de habilidades: Los directivos muestran una preocupación real por el riesgo de que la delegación excesiva en los algoritmos provoque una atrofia de las capacidades y el juicio crítico de sus empleados.
- El sesgo de la sustitución: Curiosamente, mientras se teme el impacto en las tareas de la plantilla, los líderes no perciben que la IA sea capaz de sustituir sus propias capacidades a la hora de tomar decisiones estratégicas.
La hoja de ruta estratégica: seis preguntas para pasar a la acción
Para guiar a las empresas en este laberinto digital, Tomás González-Cruz propuso estructurar el inicio de cualquier proyecto a través de seis interrogantes fundamentales que todo comité de dirección debería resolver. El camino comienza por definir si existe un responsable de IA en la empresa y por identificar con total precisión qué datos tenemos y dónde están guardados. A partir de ahí, es vital evaluar el plano formativo y cultural, confirmando si contamos con un plan de capacitación básica en IA para toda la organización y si fomentamos su uso cotidiano en las tareas diarias de la plantilla. Por último, la seguridad y la ética cierran el círculo: es imprescindible diseñar una política de uso responsable de la IA y establecer un control estricto sobre qué datos sensibles están entrando en herramientas externas.
La conclusión que nos dejó este encuentro entre Caixa Popular y la Cátedra invita a la calma y a la cordura empresarial: la ventaja competitiva no vendrá por incorporar la herramienta más sofisticada del mercado, sino por implantar una gobernanza clara que prepare a las personas para liderar la tecnología con criterio.
