La conferencia de macroeconomía en la que se desvelan los problemas estructurales de la economía española: La productividad y el gasto público

1 de febrero de 2024

El pasado martes 30 de enero José Emilio Boscá  Mares, catedrático de Análisis Económico en la Universidad de Valencia e investigador asociado de FEDEA, impartió la conferencia 'Los Retos de la Economía Española', dando por inaugurado el ciclo de conferencias 2024 que la Cátedra de Empresa y Humanismo organiza junto con Caixa Popular para atender las necesidades de formación y permanente actualización que demanda el tejido empresarial valenciano.

 José E. partió la jornada con una fuerte declaración: “Seguramente habrán visto en los telediarios los datos positivos de crecimiento del PIB. Y aunque los datos oficiales son ciertos, debajo de ellos hay sombras”.

Conferencia Retos de la Economía Española: Productividad y Estructura Fiscal.

La productividad fue el tema principal de la primera parte de la conferencia. De acuerdo con José, lo primero que se debe entender es que el crecimiento económico de cualquier país depende en buena parte de su capacidad de aumentar la productividad de sus factores productivos. Ser productivo significa que se produce más en el mismo tiempo que lo hacen otros.

En términos generales y en comparación con el resto de los países de la Euro zona, la economía española en los últimos años se está viendo lastrada por un estancamiento de la renta per cápita, alejándose cada vez más de la media de la Unión Europea e imposibilitando así su convergencia económica con la misma. En los últimos 15 años, España ha retrocedido un 83% en esta variable.

Las crisis de 2008 y luego la del Covid-19 han jugado un papel, pero los datos demuestran que otros países han logrado recuperarse más rápidamente. Si bien el PIB español ha crecido 2,5%, una variable más realista es el PIB per cápita que en España ha crecido  3 o 4 puntos en los últimos 15 años.

¿Qué es el PIB per cápita? Es dividir el PIB entre la población y se puede descomponer como se muestra en la imagen.

De acuerdo con esto y centrándose en 2023, España tiene un su PIB per cápita 16,8% menor que la zona euro explicado por la menor productividad del país (13,8% menos productivos). Adicionalmente en España hay 9,5% menos empleados, pero se trabaja 6,6% más horas que el promedio de la zona, haciendo que la falta de convergencia (crecer más que los países ricos) se compense trabajando más. En resumen, hay un problema con la productividad que se viene arrast´rando con los años, alejándose cada vez más de los niveles de productividad de la unión europea.

¿Cómo se explica la baja productividad en España?

Se puede resumir en 5 ámbitos clave: el capital humano carente de formación y habilidades, el bajo desarrollo de las capacidades innovadoras, los bajos niveles de implantación tecnológica, el funcionamiento del tejido empresarial con elevada presencia de pequeñas empresas y escasez de medianas, grandes y de nueva creación y finalmente el marco institucional, regulatorio y laboral complejo, burocrático y falto de evaluación del desempeño.

¿Qué debemos hacer para aumentar la productividad en España?

Apostar por mejorar la formación del capital humano, la inversión en I+D y el emprendimiento. Acelerar la transformación digital del tejido productivo y de la Administración. Reducir las trabas administrativas y normativas. Aprovechar la transición ecológica y el  potencial de España en energías renovables. Llevar a cabo una reforma fiscal que busque un mejor equilibrio entre eficiencia y equidad y evaluar las Políticas Públicas son algunas medidas propuestas. Es importante destacar que conforme un país consigue aumentar su productividad, se puede permitir reducir las horas trabajadas y disfrutar de más ocio.

Por otra parte se habló del endeudamiento país, diferenciando entre la deuda de los hogares, las instituciones no financieras y la administración pública. Estas variables son importantes porque determinan la capacidad de margen de maniobra que puede tener un país para enfrentar las crisis.

España era el país con el mayor nivel de endeudamiento en 2008. Desde entonces empresas y hogares se han desapalancado, alcanzando en la actualidad niveles inferiores a los de la Zona Euro. De forma inversa la deuda pública pasó del 35,8% del PIB al 111,6% entre 2007 y 2022, es decir un aumento de 75,8 %. España ha pasado de un problema de endeudamiento privado a una situación en la que toda la deuda exterior se debe a las Administraciones Públicas.

En 2023, la mayoría de los países de la Unión Europea se encuentran en una situación de mayor gasto público que ingresos, como se observa en la foto.

En comparación con Alemania, se ve como este país tiene una mayor disciplina para reducir la brecha entre los ingresos y gastos y evitar el déficit fiscal, lo que deja en claro que economías como España, Italia y Francia necesitan tomar medidas porque no es sostenible mantener estos niveles de deuda pública.

En el caso español, 2022 cerró con 64.301 millones de déficit (el 4,8% del PIB). ¿Dónde recortamos sin tocar los servicios básicos?

La evidencia para la UE muestra que el tamaño del gobierno se correlaciona con la eficiencia del sector público. Un incremento de la eficiencia del sector público (medida porla eficacia del gobierno,  calidad regulatoria,  Rule-of-Law, control de la corrupción), permite gestionar mejor más recursos y aumenta el bienestar y con ello la predisposición de la sociedad a aumentar la presión fiscal (predisposición a pagar los impuestos) y el tamaño del sector público.

¿Qué debemos hacer para no tener problemas de sostenibilidad de las cuentas públicas?

Se necesita acometer un proceso de consolidación fiscal con medidas sobre los ingresos y gastos públicos que no dañen el tejido productivo, a la par que se realizan reformas estructurales y de mejora de la eficiencia de las administraciones públicas que permitan incrementar el crecimiento potencial de la economía.

Planes de consolidación basados en reducciones del gasto público o en la reducción de transferencias provocan efectos recesivos leves a muy corto plazo, pero que desaparecen muy rápidamente.

Los ajustes basados en incrementos de los impuestos han causado históricamente pérdidas de producción mucho mayores, siendo sus efectos negativos más persistentes en el tiempo.

En España, aunque se consideren ambas medidas, es muy importante no dañar la inversión pública productiva y los incentivos a la inversión privada.

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